miércoles, 25 de junio de 2008

Y nada...



Es la soledad que me juega trampas
me pone las piedras en el camino y me hace tropezar.
Y tienta mis sentidos, mi forma de ver la vida, de imaginar mis días...

Es el silencio que grita en mis oídos.
Ni el sonido de mis ojos al cerrarse calman sus molestos recovecos,
que dan vueltas por mi habitación a ver si me encuentran...

Es lo que olvido que existe en mi alma
con una memoria tan frágil como la mía.
Y espero que alguien lo diga...
¿Qué me dices?
Me miras a los ojos, me escuchas... y nada.
Me hablas, me respondes... y nada.
Me abrazas y besas... y nada.


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