domingo, 7 de junio de 2009

(...)

Encontrarte fue un lujo
que me fue concedido,
por una suerte impensada,
por privilegio divino.

Poder conversarlo todo
con transparencia y con calma
sin temer monotonía
ni tristes palabras vanas.

Atreverse a compartir sueños
aunque no sean compartidos,
imaginando el tiempo,
de los pasados vividos,
aventuras que fueron
o que jamás exisitieron en realidad.

Descubrirme en tu mirada
en la complicidad y en la risa,
y sin esperar nada
poder encontrarlo todo
en el secreto milagro
de un instante sagrado contigo.

Intuir tus silencios,
y respetar las distancias,
la angustia, los temores,
la desesperación y su trama.

No esconder lo que pienso,
no necesitar máscaras,
celebrar las diferencias...
y reconocerte como mi amigo del alma.


Jechu.-

Un lugar en mi corazón...


Te separé un lugar muy especial en mi corazón, eres el amigo que siempre está a mi lado y me protege.

¿Por qué no he de darte una parte de mí, con justa razón?
Si eres mi compañero fiel, educado varón que no me olvida...

Espero te gusten las cortinas, son lágrimas de mis ojos;
la alfombra te gustará, es la sangre que corre por mis venas.
Te dejo un reloj despertador, son los latidos de mi corazón;
con ellos te despertarás, cada vez que necesite de tu esencia.

Hoy amigo mío eres feliz, hoy ya vives aquí.
Tienes mi corazón con la mejor habitación y ubicación,
no requieres de llave para entrar, pasear o vivir.
Te separé un lugar y es el mejor, porque tu eres un amor...

Jechu.-

viernes, 5 de junio de 2009

Press Play.-



Búscame... encuéntrame.
Entre las flores del cerezo que caen; en un espacio que no es mío, tan verde y profundo.
Escuchando una hermosa melodía que no sabes de dónde viene.
Quizás de tu propia cabeza.
Qué hermoso el sentimiento en tu pecho, con cada suspiro, con cada descanso.
Caminas callada, sin decir nada. Tus pies descalsos hacen su camino entre las maravillas creadas...
Y te invade un poco la nostalgia; en esos momentos escuchas los violines como el viento que despeinan tus cabellos.
Bailas al ritmo del viento, como juega con tu vestido, con tus sonrisas escondidas, con tus ojos un poco melancólicos pero serenos.
Quieres volar, volar, volar.
Y corres intentando alcanzar el último susurro del viento...
Pero te das cuenta que no tienes alas, no puedes volar, eres humana.
Así llega el final, pero sigues esperando más y más...
Aún sabiendo que eres sólo una mujer; y de las más complicadas.


Jechu.-