lunes, 10 de octubre de 2011

Miedo.-

Siento muchas cosas pero pocas al mismo tiempo y ni siquiera sé cómo empezar. O como decir lo que de verdad pienso sin dañar o hacer sentir mal a la otra persona. Porque mi boca es un arma de doble filo. Una espada que cuando lo quiere corta en lo más profundo y hasta disfruta ese corte y ver como sangra la herida. Que miedo sentir eso, incluso escribirlo, como que se hace más verdadero versus sólo un pensamiento.

No quiero detenerme a leer lo que escribo. Pretendo seguir y continuar hasta que mi mente quede un poco más liviana de tanto pensamiento que ha estado acechando mi cabeza hace tanto tiempo. Y es que me siento súper reprimida, pero no por terceras personas sino que por mí misma. Puedo llegar a ser mi peor enemiga, eso ya lo he comprobado. Coarto mis propios sentimientos. El miedo me paraliza… es más fácil sentir miedo porque te mantiene en una zona “segura” por muy contradictorio que pueda sonar y obliga a mantenerte casi inmóvil, inescrutable, viendo cómo todo pasa a tu lado. Ese miedo que te mantiene en la oscuridad y en teoría sabes cómo escapar pero en la práctica no lo haces ¿Por qué es más cómodo? No sé, pero si lo escribo debe ser que lo pienso.

Haciendo lo que estoy haciendo nunca voy a encontrar respuestas porque estoy luchando sola, no me estoy aferrando al amor de Dios, porque si lo hiciera quizás no fuese más fácil pero estoy segura que durante esa lucha me sentiría completamente protegida aunque a momentos sangren las heridas, nuevas o antiguas.

Pero El me contendría con ternura. Y yo me sentiría a salvo. ¿Entonces por qué no lo hago? Por qué no entro a la pelea con el mejor aliado…

¿Será orgullo, cobardía, miedo? Miedo a qué por Dios! Esto me agota… yo misma me agoto. Tengo que sentirme plena de tal manera para ser tratada de buena forma, como cada persona lo merece, con amor, con cariño y respeto. Pero si no profeso esas cosas por mi misma… cómo lo hará el resto?. Pienso que gran porcentaje del cambio que tiene que venir en mi vida y que hace rato se viene anunciando, depende total y completamente de mí. Sé que no puedo esperar que venga un caballero medieval con armadura brillante que me tome en sus brazos, me contenga y luche contra mis demonios porque eso es lo que pasa precisamente. Son MIS demonios, y de nadie más. Son mis “peros”, mis “piedra en el camino”. Camino a qué… a la felicidad? A la tranquilidad conmigo misma? Eso falta, depender de uno mismo, pero con tal equilibrio para no ser engreída u orgullosa. Y yo sé quien da ese equilibrio… Dios.

No me quiero preguntar más el por qué de las cosas, ni si quiera los para qué. Quiero seguir adelante, pasarlas por encima y superarlas. O en su defecto, pasar por un lado. Y cuando sea el momento, enfrentarlas.

Pero que me falta para hacer esto, Dios…

Necesito concretar todas mis fuerzas y amor propio en sanarme, en usar lo mejor de mí para alejar todo lo que está creando una sombra en mi alma que a veces no me deja ver las cosas lindas y buenas que me rodean,

Porque puedo usar el mejor maquillaje, puedo pintar mis ojos, arreglar mi pelo… pero mi mirada va a seguir gris, fría como el invierno.

Quiero luchar. Quiero ganar esta pelea, poder levantar mis brazos y gritar orgullosa la maravilla de ganarle a tanta maldad… pero tiene que ser de la mano del mas grande, si no esto no va a resultar.

Y todo es un freakin’ proceso, de esos largos al parecer. Lo que más tengo es tiempo y lo que más me falta es paciencia. No es muy buena esa combinación al parecer.

Esta vida, que es una sola y un hermoso regalo de Dios, no tiene por qué ser mala si uno mismo se propone lo contrario. Va en uno ser la mejor versión de uno mismo.

No pretendo cambiar mi futuro, o que este cambio surja de un día para otro.

Mi vida ya está escrita por las manos de Dios. Sólo pido entereza y humildad para aceptar lo bueno y lo malo, los triunfos y también las batallas y sus derrotas.

Necesito respuestas, pero temo hacer las preguntas... creo que encontré mi conclusión por el momento. Miedo.

domingo, 31 de julio de 2011

(...)

Jechu es de esas mujeres coquetas que se sienten lindas sólo algunos días, cuando su pelo tiene un buen día y logra soltarlo y que quede en la más perfecta posición cuando su chasquilla cae sobre su ojo derecho, ese ojo que tiene un lunar particular.


Jechu es belleza escondida, pestañas largas y sueño infinito.

Jechu es caprichosa y muchas veces infantil, a pesar de los 25 años que tiene.

Jechu es orgullosa pero al final siempre da su brazo a torcer, aunque se trata de convencer que al final igual gana.

Jechu es optimista cuando cree ser negativa, porque a fin de cuentas no se da ni cuenta pero es feliz igual.

Jechu es un poco terca, le gustan las cosas a su manera, sino el juego no vale.

Jechu es misterio para algunos, pero un libro abierto para otros.

Jechu es muy sensible, demuestra en demasía sus emociones. Cuando esta feliz se hiperventila y no hay quien la pare, pero cuando está triste no hay quien la levante.

Jechu es muy pesada cuando quiere serlo, pero un amor cuando la encuentras en sus días buenos.

Jechu era distinta ayer y quiero pensar que será mejor mañana.

Jechu es lo que Dios quiere hacer con ella, aunque a veces trate de resistirse, sin miuy buenos resultados. Al final lucha pero sale perdiendo.

Jechu lucha cuando hay que hacerlo, es fuerte aunque no se crea mucho el cuento.

Jechu es eso... una versión de ella pero en otro tiempo.

Jechu es sonrisa sin margaritas. Jechu es llanto con sentimiento.

Jechu es más compleja que sencilla... y así tiene que aprender a amarse día a día.



by Jechu.-

domingo, 12 de junio de 2011

(...)



Tu sonrisa, tu felicidad, tranquilidad y plenitud viven a cuestas de mi infelicidad,
como un parásito que se alimenta de las pocas ganas que me van quedando de mirarte a los ojos y pretender en el tiempo...

Será que ahora un corazón roto dos veces se enmiende definitivamente.


by Jechu.-


viernes, 22 de abril de 2011

(...)

Siento que te tengo y no te tengo
Que te escapas y te vas.
Que anuncias tu llegada e interrumpes una vida tan plana que no se involucra más alla.
Y te espero, pero no llegas.
Escucho atenta el sonido en la puerta... ¿para qué seguir esperando?
Lo mejor está por llegar y es mejor cuando no lo esperas, dicen.

Siento que definitivamente las etapas en mi vida se repiten
Una y otra vez
Y todo nuevamente está al revés.
Corazón de invierno, helado y tormentoso, diluvios e inundaciones de lágrimas, que en realidad no existen.
Corazón que lates a un ritmo que desconosco, eres cada día tan distinto.

Creo que estás, pero no te siento,
Que llegas y te quieres quedar pero yo no te dejo...
Corazón sin rumbo, corazón que pesas.
Libérate.


by Jechu.-