sábado, 29 de noviembre de 2008

"Entre mis sábanas"

Entre mis sábanas se esconde un mundo secreto de fantasías, recuerdos, sueños y pesadillas.
Entre mis sábanas se esconde el sueño de cada mañana, de querer dormir 5 minutos más después de hacerlo 8 horas seguidas.
Entre mis sábanas se esconde mi cansancio, mi dolor de espalda y mi cuello contracturado; mis ojos cansados que amanecen despiertos.


Aquí se esconden las palabras en silencios, las lágrimas calladas, las oraciones tan íntimas desde mi corazón.
Entre mis sábanas se esconden mis miedos, mis alegrías, mis enojos y mis benditas manías.
Entre mis sábanas se esoconde mi alma, que sólo Dios conoce y me ayuda a vivir cada día.
Entre mis sábanas se esconde la esencia de la vida, cuando despierto cada mañana, día a día cuando la noche se hace luz y el brillo de mis ojos y mis pulmones llenos de suspios me indican un nuevo soplo de vida, cada noche, cada día...

martes, 4 de noviembre de 2008

(...)

Quiero escribir pero no estoy inspirada. Hay veces de verdad que uno no tiene nada que decir.
O son tantos los pensamientos que no se pueden ordenar en una simple hoja de papel (o en la pantalla de un computador).
En realidad tan simple no es, porque es uno de los instrumentos para compensar tristezas y dudas, para ser testigo de amores y alegrías...
Una simple hoja de papel (o pantalla del computador), que sin cuestionamientos ni prejuicios te permite experimentar hasta el sentimiento más odiado y amado, o el pensamiento más malvado.
Y quién quisiera ser libre así, sino todos...
Conozco a varios que me dirían que sí. Únanse al club de decir las cosas tal cual, ser sinceros con uno mismo y también con los demás, que merecen conocer lo que escondes tras una pequeña o gran sonrisa y unos ojos tan risueños... o tristes. Vale de una u otra forma.

En otro momento me encontraba acompañada del silencio, me acompañaba el viento, entre tibio y helado, que supera las ganas de seguir aquí.
Levanto la vista. ¿Dónde estoy? En la Universidad, sentada a la sombra artificial y veo gente en el pasto.
Una niña acostada que se sacó las zapatillas y lee... ¿estará estudiando?.
Me encanta que no le importe lo que diga la gente. Ella es feliz en el pasto, sin zapatos. No creo que se le pase por la cabeza que alguien la observa y está escribiendo sobre sus manías. Un poco más allá una pareja regalonea... Si, es tierno, pero no es extremo (jaja). Personalmente siento un poco más de pudor al respecto.

Y no puedo seguir escribiendo. Es que me tengo que ir. Volveré otro día cuando tenga algo más que decir y para que nadie lo lea.