Yo te esperaba con ansias
para jugar con tus manitos frágiles y tan pequeñas,
para sonreír con tus risas y llorar con tus lágrimas
cada vez que tuvieras hambre, frío o dolor.
Yo te esperaba con ansias para tomar tu cuerpo
y aferrarlo en un pequeño abrazo.
Sentía tu esencia aún estando escondido, o quizás escondida,
en el vientre de tu madre.
Imaginaba tu llegada
y pensaba en la coincidencia que compartiéramos
nuestro día de vida, en algún espacio del mes de marzo.
Yo te esperaba con ansias
pero Dios susurró en mi oído,
y así la tristeza calmó momentánea su expresión en mi.
Eres un nuevo angelito en el cielo,
la estrella más brillante en el manto de la noche.
Y desde aquí seguiré imaginando todo lo que pudiste llegar a ser,
todo lo que te pudimos amar,
y que desde ya mi corazón sentía en cada uno de sus latidos.
para jugar con tus manitos frágiles y tan pequeñas,
para sonreír con tus risas y llorar con tus lágrimas
cada vez que tuvieras hambre, frío o dolor.
Yo te esperaba con ansias para tomar tu cuerpo
y aferrarlo en un pequeño abrazo.
Sentía tu esencia aún estando escondido, o quizás escondida,
en el vientre de tu madre.
Imaginaba tu llegada
y pensaba en la coincidencia que compartiéramos
nuestro día de vida, en algún espacio del mes de marzo.
Yo te esperaba con ansias
pero Dios susurró en mi oído,
y así la tristeza calmó momentánea su expresión en mi.
Eres un nuevo angelito en el cielo,
la estrella más brillante en el manto de la noche.
Y desde aquí seguiré imaginando todo lo que pudiste llegar a ser,
todo lo que te pudimos amar,
y que desde ya mi corazón sentía en cada uno de sus latidos.
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