
Me encanta esta imagen.
Cuando la veo, imagino a Jesús mi amigo, el mejor de todos.
Que me acompaña en el camino, se sienta conmigo en una banquita y nos ponemos a conversar.
Me recuerda al otoño... cuando caminando piso las hojitas de color café que en algún momento fueron verdes y ahora han abandonado la seguridad desde lo alto.
Y ahí estamos, conversando. Y me mira con esos ojos tan pero tan dulces! Se le hacen arrugas al rededor de los ojos cada vez que sonríe... me encanta con esa mirada y me pierdo.
Se me olvidan mis problemas, que en realidad ni son tan grandes. Me olvido de las tristezas, que en realidad no deberían ni de existir.
Todo se me olvida cuando estamos cara a cara... todo, excepto su Amor.
Con El puedo llorar, puedo reir a carcajadas... y siempre va a entender lo que habita en mi corazón, pues El vive allí.
A veces ni siquiera tengo que decirle las cosas, porque las reconoce facilmente en mi.
Siento Su compañía cuando voy caminando... siento cuando está a mi lado y me protege de la oscuridad y del frío espiritual.
Ojalá todos pudieran conversar con El de esa manera... o como quisieran en realidad.
Me fascina ser de El. Me inquieta de maneras increibles. Y ahora está aquí, siempre, al ladito mío...
Jechu.-