miércoles, 18 de junio de 2008

Para mi Viejito .-

Te soñaré despacio y callada,
Para que no escuchen mis pensamientos,
Ni me juzguen por ellos.

Te extrañaré orgullosa cuando te vayas mi Viejo,
Recordando cada momento a tu lado, sin angustias ni arrepentimientos.
Y sentiré tu aroma; me regocijaré en la calidez de tu mirada.
Porque con tan sólo observar tus ojos tan oscuros, yo me tranquilizaba.
Te adoro. Y porque eres mi sangre, yo te amo.

Son tantos los años viviendo en agonía, en cansancios y olvidos, entre muerte y vida, entre alegrías y sonrisas.
Que hoy se renuevan, se hacen más fuertes y nos consuelas.
Tu descanso llegó de manera inesperada, pero en el fondo de mi alma lo sabía y te sentía en mi pecho… suspirando.

Las despedidas son para los momentos indicados,
Tan únicos y exactos.
Es cuando diga en voz alta todas estas palabras, para que sólo tú puedas escucharlas,
Y sólo tu mi Viejo, las revivas en tu alma.


Tu Princesita para siempre,
M. Jesús

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