Posees un tesoro inmenso, que está en tus manos, en tus ojos, en tus labios.
Cada sensación libera lo que habita en tu alma y sin miedos iluminas mi camino.
Perdonas mis faltas, apoyas mis dudas, aclaras mis tormentas (aunque no te corresponda) y escuchas mis palabras demasiado sinceras.
Tienes un tesoro en tu mirada, en tu boca cuando me llamas.
Porque uno habla de lo que el corazón está lleno...
y el tesoro más preciado es donde está tu alma.
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