No recuerdo con exactitud el tiempo que ha pasado desde que no escribía algún texto con cierto sentido concreto de mis pensamientos.
Lo intenté muchas veces, pero nada resultaba. De hecho, esto es un intento; esperemos que no sea uno fallido.
Pasan cinco segundos y en mi cabeza hay un vacío, no existen palabras que tengan algún complemento especial para que sea tal su importancia que pueda plasmarlos en estos momentos. Me respondo: “esperemos unos segundos”…
Ok. El primer recuerdo que venga a mi cabeza… 3, 2, 1…
Verano, Pucón, calor, sol, verde, pequeña… recuerdo mi casa en Pucón, recuerdo ese jardín tan grande que era toda una aventura jugar en el. En su mejor tiempo estaba llenísimo de las flores más bellas, de todos los colores que te pudieras imaginar. Habían dos cerezos (amo esos árboles), un avellano que tenía un panal de abejas indestructible, una huerta, un árbol que daba los duraznos más exquisitos que estoy segura, probaré en toda mi vida (van sólo 24 años, a la fecha).
Y recuerdo una pequeña piscina azul, que una vez llenamos de arena para sentirnos como en la playa… se escuchan las motos de agua, el caballero que gritaba vendiendo cuchuflí, maní, barquillo y pan de hueo’… y ese infaltable aroma a bloqueador solar, que en realidad me escapaba de él, porque odiaba de sobremanera que mi cuerpo quedara todo pegoteado con factor mil cuarenta y cinco coma 3. Yo no sé para qué tanto invento si al final igual me quemaba.
Ahora recuerdo las cajas y más cajas de frutas que llegaban los días sábado cuando mi Tata y mi papá venían desde Temuco por el fin de semana… y era tan entretenido esperarlos, porque siempre hacíamos almuerzo familiar el día domingo. Lo pasábamos genial en esa pérgola que comenzó siendo de hojas de parra y terminó como un quincho de madera blanca. En honor a la verdad, la prefería más rústica, aunque quedara la cagada cuando llovía. Le daba su toque especial, estoy convencida de aquello.
No sé por qué este habrá sido mi primer recuerdo después de hacer la cuenta regresiva. Si no se me ocurría nada, hasta ahí llegaría mi relato y punto final.
Tal vez, porque es en ese lugar donde tengo mis mejores recuerdos, pero como me destaco por una pésima memoria, tengo las sensaciones más que las imágenes en mi cabeza.
Por ahora, dejaremos esta memoria descansando. Sé que habrá más a futuro, a ver si así mejoran un poquito mis recuerdos.
by Jechu.-
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