Visualizo a mi corazón pequeño, asustado y escondido en mi lado izquierdo.
Es que cuando recuerdo mi angustia, salta y se hace más pequeño; me desarma lentamente hasta que olvido el motivo por algunos momentos, breves pero tan preciados momentos.
Respiro profundo: una, dos, tres veces a ver si funciona.
Y escucho cada suspiro, como hacen eco en mi memoria.
Nunca he podido olvidar los problemas que no se solucionan, pero si aprendí a perdonar.
La única forma es entregarlo todo en manos divinas, pues sola no puedo... jamás he podido.
Ahora, sólo debo esperar paciente y tranquila, caracterísitcas indefinibles en mi espacio, pero sé que aún así aprenderá mi alma.
Por lo menos, eso dicen los buenos consejos...
by Jechu.-
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