Siempre imaginé que la vida se resume en un sólo instante, en un suspiro, en una sonrisa del alma, en un guiño cómplice y juguetón…
Siempre imaginé que la vida puede ser tal cual como uno la imagina, con días oscuros y noches brillantes, con esperanzas rotas y anhelos cumplidos.
Siempre imaginé que la muerte es sólo un paso a algo más maravilloso. Algo más que despertar en un mundo con odio, con envidias, resentimientos y orgullo. Es abrir los ojos y respirar el aire más puro que jamás imaginaste. Es vivir de nuevo, nacer desde la muerte para ser un hombre o una mujer nueva.
Siempre imaginé que los amigos son para siempre. Aunque a veces nos fallemos mutuamente, aunque nuestros labios exploren palabras de orgullo y tristeza. Siempre están ahí. Los verdaderos.
Siempre imaginé que durmiendo se pasan todas las tristezas. Me retracto de aquello. La única forma es confesando aquellos sentimientos a quien de verdad quiera escucharlos.
Siempre imaginé que las cosas cambian cuando uno se lo propone, pero a veces esa no es la realidad, porque todo cambia en un instante y puede ser para siempre…
Nunca imaginé tantas cosas que faltan por vivir, y que el camino de la verdad dispone en cada paso para quienes peregrinan por aquel sendero…
Nunca imaginé que de verdad me duele, como una espina de larga data que no cae, que deja una herida abierta y que sangra de manera tal, que hasta hoy día no me había dado cuenta…
by Jechu.-
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