miércoles, 11 de marzo de 2009

Un poema que madurará y será canción... promess.-



Aún quedan restos de verdad en tus labios.
Lo sé, porque esa fue la última vez que los probé.
Me diste un pedacito de tu alma,
y así pude entender la mentira que mantenías ante mis ojos...
y yo no la reconocía...
hasta que besé tu boca.
La besé y ya no había vuelta atrás:
tu alma delató todos tus sentidos.

Trataba entonces de negar lo que me decían tus labios,
pero no pude, ardía tanto que el dolor me abrió los ojos.
Abrió las heridas que en ralidad nunca habían sanado,
que sólo estaban falsamente cerradas.
Incluso mi cuerpo mintió de manera cruel,
y yo perdí la capacidad de notarlo...
sólo eran tres las palabras que podía escuchar en mi cabeza una y otra vez:
"Es mi culpa".

Entonces tomaste mis manos, las apretaste como nunca antes lo habias hecho,
y besaste mi frente.
Escuche: "Perdóname" infinitas veces salir de tu boca...
traté de obligar a mis oídos para que se volvieran sordos y no escucharan tus excusas,
pero mi alma no permitió que tus palabras se las llevará el tiempo,
me obligó a escucharlas, y yo obediente, te escuché.
"Perdóname" seguías diciendo,
y yo tomé tus manos, las apreté como nunca antes
y besé tus ojos.
"No necesito tus disculpas,
sólo quiero que me ames".

Jechu.-

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