domingo, 27 de julio de 2008

[sin titulo]

de diciembre 2005...

A veces siento que respirar es imposible,
que sentir está lejano
y que vivir me disminuye.
Resta sentido a lo que me falta vivir, a lo que me falta llorar y reír.

A veces la oscuridad de mis ojos ciega lo que no veo,
lo que no escucho, lo que no siento con mis dedos.
A veces el aire es suave, pero la lluvia es seca
y el sol se apaga.

Es mi frecuencia lo único que escucho cuando escribo estas palabras.
Es mi voz que juega callada en susurros,
inaudibles para los oídos de la otra gente al rededor.
Es el sonido del silencio que grita su necesidad de angustia,
su necesidad de palabras, que rompan su monotonía.

Cierro mis ojos y se dibujan automáticamente figuras de colores,
brillantes que cegan la mirada perdida.
Mi esencia flota en la ausencia de mi espacio,
que deja pequeños pedazos de verdad en mis pupilas.

¿Serás capáz ahora de leer lo que dice mi ausencia?
Tu respuesta no basta.
Tu boca no es suficiente para mi alma...
El no estar, es lo que necesito de ti,
tu soledad, para que la compartas con la mía.

Ellas conversan de lo que eres, de lo que no soy
y de lo que dejaste de ser.
La respuesta la encuentro ahora en tus ojos,
que aunque estén dormidos, delatan su verdad:
Ya no me amas.

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