lunes, 3 de diciembre de 2007

Mi Dios

Juego con un beso que no es beso que se marchita y vuelve a florecer, con la luz de un hermoso día y que se esconde en el misterio de una noche sombría.
En un abrazo confundo mi cuerpo
para refugiar todas mis dudas, que en realidad de a poco son más claras. Mis labios sinceros, mis ojos sin remedio.

Mi Dios, que en Ti descanso.
Te amo cada día más y en las pequeñas y sencillas cosas Tu siempre estás.
Que Tu voluntad se logre en mi Señor,
dispuesta estoy para todo Tu amor.
Pues lo único que pido en mi oración es escuchar fuerte Tu melodiosa voz,
y así seguir este infinito clamor.


M. Jesús L. Atala

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